miércoles, 17 de febrero de 2010

PEQUEÑOS DESASTRES DOMESTICOS

Porque no se le puede llamar de otra manera a lo que me sucedió ayer, y en realidad, a todas mis peripecias diarias en esto de las tareas el hogar. Tan contenta estaba porque había conseguido " arrancarle" al sergas tres pijamas para las guardias y dos batas (y por la tercera bata, que me vino regalada, gracias Mel) tan blanquitos todos los uniformes, tan tiesos eso si, porque cuando te echas a dormir un rato parece que estás en un pijama de lija, y tan orgullosa estaba de que todas las manchas desparecieran una tras otra gracias al señor Ariel, ( manchas que irremediablemente aparecen derrepente cuando para comer en la guardia nos ponen tallarines con gambas, ains, tanto es así que un día mis compañeros decidieron hacerme un babero-delantal-sarcófago casi debido a sus dimensiones, y terminé más enrollada que la momia de tutankamon jajaj) y resulta que ayer cuando voy a tender la última colada, me encuentro que mi bata, esa que tenía reservada para la guardia de mañana...es...ROSA??????? Y ahora que hagooooooooo?
Mi supervivencia diaria es así. No lo voy a ocultar por más tiempo, porque a estas alturas de la pelicula he decidido dejar de luchar contra los elementos. A un pequeño despunte que he tenido en los últimos tiempos de tratar de organizarme, le ha seguido la idea de que me gusto más a mi misma en mi estado natural, osea, un pequeño desastre. Le pongo intención, eso sí, que me gusta tener el apartamento de tal manera que no se rompa mi karma, pero nada más.
Mi horno tiene sólo dos botones, y no soy capaz de adivinar cual es el que tengo que encender para hacerme una pizza de queso de cabra que me copré el otro día con toda mi lusión en el eroski, y que la cabra debe de estar ya donde yo te diga, pobriña, porque ahi sigue, diciendome todos los días " comemé" cuando abro la nevera, y acabo optando por un sandwich y mirando el horno de reojo con cara de " por que me haces esto?"
Podría contar mil anécdotas porque en realidad mi día a día no deja de ser de cómic. Lo único que se hacer bien es el desayuno, y porque las magdalenas vienen en bolsas individuales asi que humildemente me quito todo el mérito jajaj.
Desde que he descubierto que NO solamente son potencialmente planchables las prendas cuadradas, mi vida ha dado un giro de trescientos sesenta grados eso si, aunque la arruga sigue siendo bella en mi filosofía cotidiana de vida y siempre aparece alguna. Bienvenida sea, aunque solo sea por el empeño que le pongo. Viva el acordeón de Maria Jesus y todos sus pajaritos!

Menos mal que tita es autosuficiente. Y se conforma con poco, porque si los gatos hablaran seguro que me daría el premio a la ama de casa más pésima. Pero cariño no le falta y eso es lo más importante, asi que nos vamos apañando en esta convivencia gatuna-humana, que a mi cada día me da más satisfacciones.

En fin, como no quiero pensar más como voy a solucionar el entuerto de la bata rosa para la guardia de mañana, ahora voy a salir a ver el entierro de la sardina, que me han dicho que todo el mundo sale disfrazado por el pueblo, y es un gran acontecimiento asi que no me lo quiero perder, lástima que después la quemen, a la pobre sardina quiero decir, con lo bien que me vendría a mi para cenar hoy!

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