miércoles, 24 de febrero de 2010

TITA Y EL ESTRÉS

Tita está estresada, lo sé porque el otro día, al volver de la concentración motera, vomitó una etiqueta de una de mis camisetas.Y el veterinario me ha dicho que cuando se come cosas inanimadas es porque tiene ansiedad. Podría escribir, muy a mi pesar, una lista interminable de objetos no digeridos, que me encuentro en algún sitio de la casa cuando vuelvo, y por algún motivo, he tenido que pasar un tiempo corto fuera de casa. Pobriña, hoy he llegado de guardia a casa a las ocho y media de la mañana, y nada más llegar lo que hago siempre es ponerla su desayuno. Ante el sonido del clik de la lata de comida para gatos, se le pone el rabo en signo de interrogante, y es dificil imaginar felicidad mayor. Ahora la tengo aqui encima, que no se quiere separar de mi, y estoy escribiendo con un solo dedo. ( cual manco de lepanto jajaj) pero bien merecen el ronroneo y su carita de placer, el esfuerzo ortográfico que estoy haciendo. Dentro de nada iré a la ducha, porque en un rato vuelvo a trabajar en turno de tarde, y seguro que se coloca en su trono-lavabo para no perderme de vista ni un minuto. Costumbres gatunas.
Podría hablar mil horas sin cansarme de tita, y los que me conocen bien lo saben muy a su pesar. Pero es que la realidad es que es mi compañía cada día, y le tengo un afecto que es difícil de describir.

Dicen que las mascotas se parecen a sus dueños, y digo yo que a muchos dueños ya les gustaría llegar a la altura de la pezuña de sus mascotas. Porque los animales son fieles, dan afecto, complicidad y ternura. Y todos sabemos que no todas las personas tienen estas cualidades.
En cualquier caso, a mi me encantaría parecerme a tita, o que tita se pareciera a mi, no lo veo como una ofensa cuando me lo dicen, al contrario, como un halago, porque es ingeniosa, divertida, cariñosa a su manera, guerrera, fitipaldi, independiente pero a la vez afectuosa, porque sabe camelarme para conseguir lo que necesita, porque sabe defenderse de las persecuciones de trufa, y delimita su terreno cuando los gatos de mi abuela intentan zurrarla, porque saca las uñas para defenderse cuando se siente en peligro, porque tiene emociones (si no, no se tragaría las cosas incomestibles cuando se siente sola, ni fingiría desmayos cuando no quiere que me vaya de casa, ni me recibiría con tanto cariño cada vez que abro la puerta de casa, ni sería la responsable del esguince de dedo que me voy a pillar después de escrbir esta entrada, que desde hace dos horas me tiene secuestrada jajaj) porque sabe vivir con un equilibrio de soledad-compañia, porque es desordenada, traviesa y juguetona. Y sobre todo, me gustaría parecerme a ella porque dedica su existencia a dormir, comer, respirar, jugar, y dar y recibir afecto. Lo que me hace pensar, que a pesar de los pequeñas contrariedades con las etiquetas de las camisetas y su ansiedad, tiene una existencia feliz. Lo cual, es una de las mayores lecciones que puede darme esta pequeña fitipaldi, asi que se ha ganado dos gallifantes y un beso en el hocico!

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