martes, 6 de abril de 2010

LA BOTELLA

Tendría miles de motivos para deprimirme. Y quien no?. Tendría miles de motivos para estar contenta. Y quien no?
En realidad, lo único que se con certeza es que tendría, tengo, miles de motivos cada día. Como todos y cada uno de nosotros. Porque a todos nos pasan cosas, todos vivimos experiencias y momentos, y cada uno de nosotros escondemos en algún lugar, nuestro diario vital de lo cotidiano, que para eso respiramos cada día miles de cientos de veces, con mayor o menor esfuerzo dependiendo del momento, pero respiramos.
Asi que tengo miles de motivos. El secreto de estar viva. Y de ahi en adelante, ya soy parte responsable de mi historia. Muchas veces podemos escoger los momentos que vivimos, porque tomamos decisiones, y al tomar decisiones, emprendemos caminos, elegimos un sendero, y abandonamos otros mas. Los motivos que nos llevan a tomar una decisión y no otra, dependen de muchos factores, cada cual sabe cual es el motor que le mueve por dentro, y las cosas no son blancas o negras, siempre hay una gama intermedia de colores. Y otras veces, no podemos escoger los momentos que vivimos porque nos vienen dados. Y entonces, podemos seguir siendo responsables de nuestra historia aun con todo, porque es aqui donde entra en juego la filosofía de la botella.
En algún momento complicado de mi existencia, mi abuelo Manolo, un filosofo y sabio de la vida y las emociones, al que le gustaba tomarse un vasito de vino los domingos, y hablaba a veces en un idioma raro ( sebitucerre palo retrulla) que todos comprendiamos muy bien,puso una botella de vino en medio de la mesa y nos dijo a mi hermana y a mi " como la veis, medio llena o medio vacia?" y no dijo más. Era un hombre de pocas palabras. Pero de grandes sentimientos.
Y se me quedó grabado para siempre.
Reconozco que muchas veces me he peleado con mi botella. Reconozco que a veces la miro con cara de extrañeza, y que en los momentos de más agobio y más tristeza, a veces no quiero ni mirarla. Las lágrimas muchas veces nos enseñan muchas cosas, y hay que dejarlas estar. También tienen su misión. Imaginar una vida sin lágrimas es no imaginar una vida, el secreto está en no tenerlas miedo. Sé que voy a sufrir en algunos momentos, pero no me asusta. No me da miedo llorar, notar el corazón encogido, o sentir que el mundo se me cae a mis pies sin poder hacer nada por evitarlo. Cada momento es una lección, y cada momento tiene su sentido.
Dejando a un lado estos momentos puntuales de tristeza o melancolía, hoy venía a casa conduciendo, escuchando música, y re-encontrandome con mi botella.
Voy a confesar un secreto. Me esfuerzo cada día por ver mi botella medio llena. Y es tal el esfuerzo que muchas noches acabo agotada, y después entro en coma, y a veces, hasta ronco un poco sin darme cuenta, otras veces me despierto algo sobresaltada por un pequeño ronquido y me pregunto si he sido yo, jajaj.
De un tiempo a esta parte me entrego cotidianamente al ejercicio de buscar las dos caras de la moneda, las dos alternativas a cada cosa que vivo. La positiva y la negativa. Si de entrada me asalta la parte positiva, la dejo estar, pero si de entrada me acecha la botella medio vacía, entonces es cuando redoblo los esfuerzos y no paro hasta darle la vuelta. Quizás pueda parecer un sobreesfuerzo mental que para muchos resulte inútil, pero para mi no lo es, porque después de vivir durante unos segundos en cada parte de la historia, siempre decido quedarme con la parte medio llena, que me hace sentir mucho mejor, y hasta sonreir. Y asi voy escribiendo este diario del día a día con algunas gotitas de ilusión. Si me han dado el poder de ser la protagonista de mi historia, al menos quiero escribir el guión de la manera que más me llene, y que mas cosas bonitas me haga sentir. Y siempre me han gustado las peliculas de acción en las que ganan los buenos. Fecha de caducidad. Lo mismo mañana me da un pampurrio y se acabó todo.

Estoy escuchando una canción que me traslada a un momento especial, y es que ya tengo escogido mi motivo para celebrar hoy. Esta tarde tengo guardia y mañana también. Voy llenando mis bolsillos con experiencias por vivir y por compartir, y no me canso de hacer planes, idear, y de inventarme nuevos momentos. Pequeños. Pero muy grandes. Estoy sintiendo cosas.

Jolin, como me gusta esto de vivir. Las botellas medio llenas. Y si en algna ocasión pesa un poco el vacío, y hay que vaciarla un poco más, valga la redundancia, para poder darla la vuelta y verla del revés, pues un traguito y a ponerse un poco piripi! que no hay resaca mejor que la del corazón y las emociones. :-)

Si algún día no conseguís darle la vuelta a la botella probar a ponerle unos auriculares y algo de música. Los resultados son inmediatos, y abrumadores. Por menos de nada se pone la botella a bailar sola! :-)

3 comentarios:

  1. Te falta "rapaverunt". La botella nunca esta medio vacia ni medio llena, simplemente está por la mitad, digo yo. Un beso

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  2. No has firmado la entrada pero se quien eres!! Lo de rapaverunt te ha delatado. Si es verdad, se me escapó, como pude olvidarlo??? También te ha delatado tu visión prágmatica-matemática de la lógica de la botella!

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  3. Gran entrada! Si buscas en google "sevitucerre" solo aparece tu blog jeje.
    El contenido de la botella puede cambiar la manera de verla. Siendo el mismo contenido, hay botellas que se prefieren ver medio vacias y otras que se pretenden ver medio llenas, otras sin envargo, son opacas (su contenido solo se puede saber cuando las agarras en vilo y piensas de que material estan hechas para estimar el contenido de liquido que tienen).

    El problema viene cuando las que deberíamos ver medio llenas, las vemos medio vacias. También el problema existe, cuando las que son opacas, no queremos saber si están medio llenas o medio vacias por miedo a que se nos caigan.

    Tu hermano.
    Un beso

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