domingo, 4 de abril de 2010

TOWANDAAAAA

El jueves por la tarde ví una peli que me ecantó. Entre medias de la marabunta de horas de guardia, y con la espalda como una tabla por las horas de tensión y de trabajo, me tiré en el sofá, me puse los auriculares en mi DVD portátil, y disfrute del momento, que en realidad resultó ser muchos momentos escondidos, unidos y entrelazados. Se me empañaron los ojos. Sentí cosas, me reí, sonreí. Recordé. Añoré. Soñé. Y me quedé con muchas frases y muchos diálogos. Entre ellas "towandaaaa" grito de guerra de una de las protas un poco fitipaldi ella, como yo.
Decir el título de la peli sobra, llegó a mi en el momento adecuado, de manos de la persona adecuada. Y es lo bueno que tienen las pelis, la música o los momentos regalados, prestados o compartidos. Que a veces pueden ser un bálsamo, una lección para la vida, o un impulso. Sólo hay que saber verlo. Y vivirlo.

De vuelta a lo cotidiano, me he quedado con este retal de historia. Y seguimos adelante. Que el tic-tac del reloj no perdona, y habrá que darle vueltas a las manecillas porque todavía quedan muchos momentos por vivir. Se ha acabado la Semana Santa, (por fin!) y ayer, a las diez de la noche, cuando llegué a casa después de mi última guardia entré en coma. Un coma de muchas horas, en el que ni me he dado cuenta de las acrobacias nocturnas de tita. La tita que ha sobrevivido a estos días sin infartarse, pero ahora la tienen de punta las gaviotas, que es primavera, ha salido el sol, y hace calorcillo.Y los pájaros revolotean por los tejados, concretamente por el que hay enfrente de mi balcón. Mi gata es eléctrica, y yo la adoro igual. He sobrevivido a la ausencia de torrijas, y a la incertidumbre. A las horas de guardia encadenadas y a los recuerdos. Compartí una cena con amigos. Tuve que abrirme paso, maletín en mano, caminando por unas calles atestadas de gente por una procesión, para ir a un aviso a domicilio que me llegó en la peor hora del peor día, porque aqui se toman muy en serio esto de las procesiones y los municipales no nos facilitaron la tarea. A pesar que llevabamos en el coche el cartel de " Sanidad local".
He tenido momentos de añoranza, y de echar de menos, en los que he tenido que volver a mis recuerdos para mantener a raya la calma. Recuerdos que por otra parte, me han devuelto sonrisas.
He dormido más bien poco, y he comido mucho chocolate, y muchos dulces. He cocinado uno de mis primeros platos, y aunque el resultado me lo quedo para mi, ( al principio todo cuesta jajaj) no he necesitado almax, de momento.

Mi hermana me ha mandado un mensaje al móvil con una foto de mi sobrina anunciandome que sale de paseo, y llevaba un gorro, el chupete es más grande que ella, y no puedo evitar sentir ternura porque parece que esta tocando la trompeta.Carmen es una artista! Me gusta imaginarla. He regalado una caña de chocolate compartida, y me han sonreido con los ojos.
No se si se puede pedir más. Yo no lo voy a hacer. Prefiero quedarme con todos estos pequeños-grandes momentos. Porque el secreto esta en la salsa.
Asi es imposible no hacer propio el grito interior de guerra de la ilusión, la complicidad, la ternura y el punto fitipaldi. Me quedo con todos los towandas regalados, soñados y compartidos. Me gusta sentir que no hay distancias, no hay esfuerzos, no hay impedimentos, ni miedos cuando se trata de hacer algo por arrancar una sonrisa a alguien a quien quieres. Cuando se trata de robar un momento de serenidad en medio del temporal. Cuando se trata de vivir momentos. Cuando se trata de regalarlos.
"towandaaaaaaaa" me gusta esta manera particular de vivir y sentir las cosas. Y me la apunto.

2 comentarios:

  1. Sé de qué peli hablas porque en alguna parte de la casa de mis padres guardo el guión... ;)
    Un beso y.. towanda!!!

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  2. Me alegra que hayas descubierto de que peli se trata!! para una profesional del doblaje no iba a estar dificil! :-)

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