domingo, 13 de junio de 2010

LOS APLAUSOS DE LA EXPERIENCIA

Mi padre es profesor. Profesor de la universidad. Y me contaba el otro día, que al terminar las clases que da para gente mayor, en lo que llaman " la universidad de la experiencia" sus alumnos-abuelos, se levantaron de sus asientos y le aplaudieron. Y me lo contó con la humildad y la sencillez que le caracteriza, que es el secreto escondido, de los que son personas verdaderamente grandes. Y mi padre lo es.
Reconozco que aunque sonreiamos mientras lo hablabamos, me emocioné mientras me lo contaba. Porque me sumo a la ovación silenciosa, y no ya sólo respecto a su labor como docente, sino a su trayectoria y su carrera vital, que es lo más importante en realidad, y lo que nos define a cada uno de nosotros.
Luchador incansable. De esas personas que saben arrancarte una sonrisa con una broma en medio de las dificultades. Hábil para buscar motes que después inmortalizamos en sobremesas con carcajadas y cariño. Tan bueno, que es capaz de sacrificar su serenidad personal para el bien de los demás. Hasta de los que le han dado la espalda o le han hecho daño a traición. Con una mirada cristalina y pura que irradia de esos ojazos azules cielo que yo no he heredado, que los mios son una mezcla extraña de colores( pero mi hermana y mi sobrinita si los tienen! ). Trabajador incansable capaz de redoblar esfuerzos por sacarnos adelante en los momentos más difíciles y más tristes de nuestra vida. Ingenioso. Divertido. Honesto. Tranquilo. Sincero. Un gran sabio de la vida, que ha sabido seguir adelante a pesar de las adversidades, que no han sido pocas, y darnos impulsos a los demás de manera silenciosa.
Ha llegado tu momento. Tu momento para ti, que después de lo que has luchado, te lo mereces, asi que mira por ti, piensa por ti, lucha por ti. Disfruta de ti, que tienes miles de motivos dentro y fuera de ti para felicitarte, y mirarte cada día al espejo con una sonrisa.
Y podría seguir sin cansarme. Pero quizás lo mejor sea unirme a ese aplauso silencioso mientras se me empañan los ojos y pienso " al que aplaudís, es mi padre! " .

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