viernes, 9 de julio de 2010

FRENTE AL ESPEJO

De todas las imagenes de nosotros mismos que encontramos de vuelta miles de veces al día, quizás a la que menos atención prestamos es a la imgen que encontramos frente al espejo.
Y es una pena, porque bastarían unos minutos de mirada serena y de atención forzada, para encontrarnos y descubrirnos de una manera que ta vez casi ni conozcamos.
Hay una canción de "los secretos" que hace referencia a esta mini-reflexión matuina de un día cualquiera, de un viernes, como hoy, por ejemplo. Frase que siempre me ha gustado mucho " si mirara más hacia al espejo, y menos a la ciudad..."
Claro, que la canción, después habla de soledades y de sentimientos un poco a la desesperada, un poco de perfil romántico, pero no romántico de amoroso. Más bien del romanticismo como corriente. Bohemio, romántico, un poco meláncolico. Algo así.
Obviando la parte de la canción que me deprime, me quedo con esta frase y me la guardo en el bolsillo hoy.

Cuantas veces nos hacemos una idea de nosotros mismos en función de las imagenes que nos devuelven las personas, los acontecimientos o las opiniones de los demás. En función de todo lo que hay a nuestro alrededor. Y que pocas veces nos miramos al espejo. Frente a frente. Sin miedo. No estaría mal despertarnos por la mañana y dar los buenos días a la imagen despeluchada de nosotros mismos, no estaría mal mirarnos a los ojos y tratar de repetirnos una frase de animo cuando las cosas no van bien. No estaría mal tampoco echarnos una regañina de vez en cuando, cuando nos hemos equivocado, prometernos cambios, regalarnos ilusiones, y hasta permitirnos soñar despiertos. Perdonarnos y darnos nuevas oportunidades.Tampoco nos vendría mal simplemente, pararnos a buscar que encontramos cuando nos miramos a nosotros mismos.
Lo que está claro es que uno sólo crece como persona, cuando es capaz de partir desde cero y empezar a construir y a construirse sin miedo. Y para partir de cero hay que saber en que punto estamos. Y para saber en que punto estamos hay que ser capaz de detenerse unos minutos frente a una imagen de sí mismo. Y puestos a elegir una imagen de si mismo, la más realista, la más sincera, la más sencilla siempre puede ser la que te devuelve el espejo.
Porque es donde estás tu, y frente a ti, vuelves a estar tu. Porque es la imagen en la que no existe el miedo a no ser lo que los demás esperan de ti, sino que eres tu mismo, en esencia. Porque no tienes que dar explicaciones,no tienes que justificarte. Porque puedes crecer, y aprender, y corregir, y volver a empezar mil veces si es necesario.
Porque puedes sonreirte, y disfrutar de tu sonrisa, sin la presión de si les gusta a los otros. Porque quizás nuestra mayor aventura y nuestro mayor proyecto somos nosotros mismos, pero nos tenemos olvidados.
Muchas ansiedades desaparecerían si nos hicieramos un guiño diario a nosotros mismos! Si nos dieramos nuevas oportunidades, si nos quedaramos a solas, y fuesemos capaces hasta de lanzarnos una sonrisa. Frente al espejo.

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