jueves, 26 de agosto de 2010

AMENAZA TORMENTA

Se veía venir. Ya lo presagiaba la linea adsl, intermitente y caprichosa estos días, la tontuna de mi cabeza a pesar de las pocas horas de descanso,la inquietud de tita, que bebia y bebía sin parar por esto de los calores, y el bochorno de ayer.
Y ahora miro por la ventana, y el cielo encapotado, y hasta parece que se respira mejor, y que sopla un poco de aire fresco. Y esta genial.

Es lo bueno que tienen los contrastes, que aparecen derrepente en medio de un continuo, y te ponen unas gotas de nuevas perspectivas en lo cotidiano.

La mañana que puedes quedarte abrazada a la almohada un rato más porque estás de descanso en medio de muchas horas de trabajo, el día que empiezas a trabajar después de las vacaciones, la noche que duermes de tirón después del imsomnio, y las horas que no terminan de pasar una noche cualquiera que no eres capaz de coger el sueño. La tormenta en medio del verano, y el sol que aparece detras de una nevada. El día que recibes una visita, o cuando llegas a tu casa después de muchos días fuera y sientes el aroma de tu hogar. La noche de fiesta con los amigos después de tiempo sin verlos, y la noche que decides quedarte en casa viendo una peli porque llevas tiempo casi sin parar de aqui para alli. La sonrisa que arranca de unos labios a los que no veias sonreir hace tiempo, y las lágrimas que purifican y ayudan a espantar fantasmas de unos ojos que son capaces de sonreir siempre. La música que escchas mil veces seguidas porque te ayuda a deprimirte un poco más un dia que lo ves todo oscuro, o la canción que te arranca por soleares y te da ritmillo para empezar un día. El día que sales de la peluquería porque te sientes radiante, y el día que decides ir a la peluquería porque ya no te reconoces cuando te miras al espejo. La mañana que decides susuituir las galletas de fibra por el croissant con mermelada, y el olor a café recien hecho de la mañana de un día cualquiera.

Hay miles de momentos diferentes en la rutina del día a día, que pueden hacerte abrir un poco más los pulmones y el corazón y hacerte respirar aire fresco. Hay miles de motivos para el entusiasmo, cuando los ojos que miran son cristalinos.

Conocí a alguien que era capaz de sonreir siempre y dejar salir sus lágrimas cuando se quedaba solas con sus temores. Conocí a alguien que celebraba un trocito de pizza como si fuese uno de los mayores manjares, y que contagiaba sus ganas de vivir. Conocí a alguien que era capaz de celebrarlo todo. Hasta lo más pequeño, hasta lo más cotidiano. Ese alguien que siempre te recibía con entusiasmo, y siempre miraba con ojos serenos. Conocí a alguien que celebraba las tardes de tormenta con un chocolate caliente y una torre de tostadas. Y tuve la suerte de que, de alguna manera, se quedo para siempre conmigo.

Y hoy amenaza tormenta. Y sin necesidad de pararme a pensarlo tengo la sensación de que es un gran día. Uno de esos puntos de inflexión que te regalan una chispa de entusiasmo y novedad en medio de lo cotiadiano.
Me encantan las tormentas de verano!

2 comentarios:

  1. Yo también conocí alguien así, no se si estaremos hablando de la misma persona. Hoy precisamente celebraría, celebraríamos, uno de esos peños grandes momentos que ella nos regalaba

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