lunes, 13 de septiembre de 2010

MIENTRAS DUERMES







Casi como un relato corto. Como un cuento de esos donde hay hadas buenas, y duendes mágicos. De esos sueños con final feliz. Casi tan fugaz como un suspiro, pero tan intenso como el sol a la luz del alba.
Te miro mientras duermes, y puedo sentir tu respiración acompasada. Los guiños silenciosos de tus ojos, y la media sonrisa que dibujas cuando vas en busca de algún sueño dulce. Dulce como el silencio. Dulce como una tarta de chocolate. Dulce como algún beso robado. Dulce como tu.

Para todos aquellos que nos hemos perdido entre los sueños de alguien en algún momento. Para todos los que nos hemos quedado mirando a alguien mientras duerme y nos hemos inundado de esa paz serena que desprende el silencio de un cuarto a media luz. Para todos los que hemos buceado alguna vez en algun sentimiento perdido mientras otro duerme, y descansa, y sueña, y regala.

Porque no creo que haya nada comparable a sentir el latido de un corazón que sueña. Sea humano, gatuno, infantil o adulto. Porque no creo que haya nada comparable a ser abrazo complice de historias entrelazadas en duerme vela. El siencio. La respiración. Los sueños.


Porque merece la pena encontrar ese momento de ternura y complicidad. De paz interior y de serenidad no forzada que se pueden compartir mientras duemes.

Paa todos aquellos que no han sabido perderse en las noches de quien tienen al lado. Para todos los que no han sabido quedarse absortos contemplando un niño mientras duerme. Para todos aquellos que no son capaces de compartir horas de madrugada, de abrazos silenciosos y de miradas con ojos cerrados. Porque no saben lo que se pierden.

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