lunes, 11 de octubre de 2010

PUNTO Y APARTE

Porque hay momentos, experiencias y anécdotas que no tienen precio. Porque muchas veces mientras miras hacia atrás con cierta nostalgia, con algo de miedo o con inseguridad, con los ojos empañados y con la mirada llena de recuerdos, aparecen flases de este momento que te devuelven sonrisas y te multiplican los impulsos y los deseos de seguir adelante. Porque no hay nada que no se pueda superar cuando tienes motivos. Y porque motivos hay miles. Escondidos por todos los rincones, entrelazados a miles de susurros, de gestos y de gritos silenciosos. Por todos esos momentos capturados y guardados de miles de maneras. Porque a veces lo más pequeño, o la más pequeña, es quien es capaz de marcate una dirección. Por todo lo que estoy sintiendo en este renglón de mi vida. Por ese punto y aparte que me estoy empeñando en escribir a pesar de las lineas que se me torcieron sin que lo hubiese buscado. Sin que lo hubiese querido, sin que lo hubiese soñado, sin que me hubiese apenas despertado. Por todas esos garabatos que necesite trazar en mi corazón antes de encontrar la letra adecuada, la palabra adecuada, el silencio adecuado. La sonrisa adecuada. Porque derrepente miras al espejo y te reconoces, después de mucho tiempo sin pararte a escuchar tus latidos. Porque las grandes y pequeñas historias se esriben página a página, y hasta los folios que quedaron en blanco por el desconcierto, el miedo, o la ansiedad tuvieron su sentido. Y su recompensa.
Porque soy capaz de encontrar un prólogo, un punto de inflexión y muchas dedicatorias en esta historia. Porque no me canso de ir en busca de un epílogo cargado de esperanza. Porque sigo empeñada en escribir páginas enteras de agradecimentos cuando llegue el punto y final de mi historia.

Porque, a esta que escribe, que sueña y que vive, se le han llenado derrepente los bolsillos de miles de razones. Porque una tarde, después de secar sus lagrimas, ésta que escribe de nuevo, se dió cuenta de que sus ojos seguían siendo capaz de mirar, de observar, de empapapar, y de sentir. Por esa compañía secreta llena de ternura que le ha mantenido los pasos desde el principio de todo.

Porque las manecillas del reloj van siempre hacia adelante y podemos ser capaces de rescatar solo los minutos que nos dieron sentido. Porque cada segundo arrastra su trocito de historia, y los grandes sentimientos, las grandes verdades, y las grandes personas, perduran para siempre de miles de maneras. Porque al final, eso es lo que verdaderamente merece la pena rescatar de las historias de ayer.

Por cada punto y seguido que me han traido hasta aqui. Y por este punto y aparte que soy capaz de escribir hoy.

No hay comentarios:

Publicar un comentario