lunes, 22 de noviembre de 2010

LA ERMITA DE SONSOLES




Cuenta la leyenda..... " que la Santisima Virgen, se apareció a unos pastorcillos que cuidaban de sus ovejas, cerca de la ciudad de Avila, en un sitio denominado serranillos, sobre un monticulo que domina el valle ambles, y que asombrados ante los resplandores que rodeaban a nuestra señora y a su divino Hijo, como si estuvieran entre dos soles, exclamaron : son soles!, acudieron entonces a relatar lo sucedido a las autoridades y estas palabras repetidas quedaron consagradas como advocación".....

Siempre que vengo a Avila intento hacer una escapada a la ermita de Sonsoles. Este pequeño Santuario, situado a unos pocos kilometros de la ciudad, es un sitio mágico y especialmente bello para mi.
Está rodeada la ermita, de un pequeño jardín, y siempre a tope de gente que sube y baja caminando en lo que aqui, solemos llamar " la ruta del colesterol", el camino a sonsoles. Da igual que sea invierno que verano, que haga un frio helador, o que se derritan hasta los pajarillos, da igual que haya nieve o viento, que siempre, siempre, te encuentras personas por el camino, por los alrededores, o sentados en los bancos del Santuario.

Yo he aprovechado está mañana una escapada, y he pasado un rato largo, en silencio, escuchando sólo la música suave y melódica que suena siempre alli. Momentos para el silencio, y para la reflexión, momentos para la emoción, y por que no, también para la oración.

Cuando me preguntan acerca de mis creencias, siempre contesto lo mismo. Si, tengo un punto espiritual, si, tengo un punto de religiosidad que no sé describir bien con palabras, y al que quizás podría ponerle un nombre, pero no un apellido. Y también es cierto que esta parte espirtual de mi, ha sido mi sostén en muchos momentos de dificultades, y me ha devuelto la esperanza en momentos de desesperanza. Creo en muchas cosas. Y no creo en tantas otras.

Creo más en los actos silenciosos que en las miles de palabras que muchas veces se pronuncian sin saber muy bien lo que se dice, ni las consecuencias que tienen. Creo. Si. Como todos. Porque todos tenemos algo en lo que creemos y hacia lo que dirigimos todos nuestros esfuerzos de cada día. Y todos y cada uno, sabemos muy bien, cual es el motor principal de nuestra vida.

Cuando me preguntan si creo en Dios, siempre contesto lo mismo. Si. Creo en Dios. Aunque tal vez sea de una manera un poco particular, especial o única. Pero es que todos somos únicos. Y si, soy capaz de sentir una punzada de emoción, cuando subo a la ermita y me quedo un rato en silencio. Soy capaz de volcar mis miles de minutos congelados, y de encontrar una serenidad que a veces no encuentro en otros sitios, ni en otros lugares.

Hoy, he hecho una escapada a este mundo interior de latidos, y curiosamente, he sido capaz de escucharlos, y eso que estos dias no llevo colgado el fonendo.

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