jueves, 6 de enero de 2011

CENTRO DE GRAVEDAD




Desde el surrealismo y el punto un tanto extravagante de este cantante italiano, que nos hace sonreir con sus escenografías, y pensar a la par, con sus letras cargadas de simbolismo, se me ocurren algunas ideas para seguir dándole cuerda al torbellino de palabras que se me están acumulando desde hace días en el bolsillo de mi pantalón y mis emociones.

Todas sus letras y su música son muy similares, de estas que tienes que escuchar varias veces hasta poder encontrarles un punto de sentido. De estas que te dejan pensando que habrá querido transmitir el colega, al componer algo así. Pero de estas, también, que después de haberlas tarareado otras mil y una veces, te dejan en blanco, por su mezcla de profundidad y sinsentido.

El caso es, que haciendo un pequeño repaso a mi puñado de experiencias vitales de los últimos y los primeros tiempos,me he dado cuenta de los miles de centros de gravedad permanentes o transitorios que andan por ahí vagando por cada calle, por cada esquina, y hasta dentro de uno mismo. Y es que aunque parezca que la gravedad es solamente una, aquella que te lleva al centro y al origen de todo, la realidad es que cada persona tiene su propio centro de gravedad. Permanente o no. Miles de millones de motivos, miles de millones de fuerzas que mueven e impulsan en cada uno de los miles de millones de momentos que vivimos los miles de millones de almas y desalmados en algunos casos, que existimos y respiramos en cada momento.
Con mucho asombro he descubierto que son muchos, los que tienen su centro de gravedad centralizado hacia su propio ombligo. Hay otros que lo dirigen hacia un puñado de billetes, o hacia una visa cargada de ilusiones caducas. Hay quien tiene el motor de su propia existencia dirigido a situarse tres o cuatro escalones virtuales por encima de los que tiene al lado. Están los que su propio centro de gravedad les lleva tambalearse para todos los lados cuando asaltan las dificultades, y los que gracias a esa fuerza que les mantiene con los pies en el suelo son capaces de dar lo mejor de si mismos cuando corren malos tiempos. También están los que tienen su centro gravitatorio personal dirigido al otro. Aquellos en los que la palabra amor, es algo más que una palabra, convirtiéndose en una manera de vivir.

Permanente o no. Transitorio o imperecedero. No estaría mal darnos cuenta, al menos en algún pequeño momento de reflexión, cual es la poderosa fuerza que nos mueve a cada uno de nosotros. Y cada cual que elija. Cada cual que viva a su manera o de aquella manera. Pero sin perder de vista, que por su propia definición, el centro de gravedad puede ser aquel que puede llevarnos al mas oscuro abismo, o bien aquel que puede mantenernos bien sujetos y bien agarrados a la vida cuando los temporales cotidianos tratan de tambalearnos. Todo depende de nuestro propio centro gravitatorio. Interesante reflexión!

2 comentarios:

  1. Yo tengo muy claro cual es mi "centro gravitatorio", alrededor de quien gira mi vida porque mi "centro gravitatorio" tiene un nombre propio.

    ResponderEliminar
  2. Ojalá el "centro gravitatorio" de cada una de las almas de esta "bola azul" que también gravita fuera "la fuerza de la vida" (esa que, como dice la canción de otro italiano, siempre "te conducirá a la salida que hoy no ves") y que, le pongamos rostro y nombre o no, debiera ser el motor que moviera el mundo: el AMOR.

    Biquiños.

    ResponderEliminar