viernes, 4 de febrero de 2011

SOMOS CLAN

Recuerdo su mirada serena y su caminar lento. Aquellos ojillos llenos de vida, y su capacidad de celebrarlo todo. Sus silencios, que tantas cosas me decían, y su sonrisa. Recuerdo mis primeros años de vida aferrada a sus manos, y ya, desde mi primer recuerdo, ahi estaba. Siempre estaba. Siempre estuvo. Siempre estará. Todos los momentos compartidos que vivimos después. Su sentido de las cosas, su manera de mirar la vida.

Las tardes de chocolates y tostadas. Los domingos de compañia silenciosa. las navidades, la acogida, los encuentros. Todo lo que me enseñó del mundo y de la vida, todo lo que aprendí con ella de los sentimientos y las emociones. recuerdo su casa como mi casa. Y su vida como parte de mi vida.
Recuerdo las horas de conversaciones y las veces que sabía leerme la mirada. La recuerdo como un refugio. La recuerdo como roca firme a la que sujetarse cuando todo se tambaleaba. Recuerdo su serenidad, y su dulzura. Su paso vacilante, su gran mundo interior.

Para mi, mi otra madre. Para todos, compañera infatigable de dichas y de desdichas. Complice de soledades, impulso para seguir adelante.
Recuerdo miles de anécdotas, miles de sonrisas, miles de momentos. Y la echo de menos. Si. Y se que sigue aqui, de miles de maneras.

Recuerdo lo que sentí el día de su marcha silenciosa. Recuerdo el dolor que me partió el pecho, y la angustia que hizo trizas mi poca serenidad forzada. Recuerdo que durante mucho tiempo, sonó en mi vida y en mi corazón esta canción de la peli del rey leon " somos clan" . Recuerdo que mitigaba en parte el sufrimiento y que daba alas para nuevos clanes, para nuevas acogidas, para nuevas promesas y para viejos recuerdos, para viejos acordes, y viejos adioses, que nunca me supieron a despedida.


Recuerdo su ternura. Y se me cuela aqui por dentro ese latido especial, esa manera especial, esa mirada especial, esa persona especial.

El otro día me acerque de manera silenciosa al cementerio. Llevaba flores. Unas rosas rojas para mi madre, y unas margaritas para ella. El otro día miré al cielo. Y me encontré con dos estrellas. Una, que me dio la vida, y otra, que me dio los motivos para vivir.

El otro día, como cada día, me empapé de la luz de mis dos estrellas, y me di cuenta, de que a pesar de las ausencias, no hay motivos, ni momentos, ni lugar para las despedidas.

Solo otra forma diferente y especial de estar.

3 comentarios:

  1. Me dejas sin palabras. Un beso. PA

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  2. Peke, ella formó y formará parte de tu vida y que mejor cosa q tener el recuerdo de las personas que ya no están entre nosotros físicamente pero si en nuestros corazones.
    Un besazo.

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  3. Qué gran verdad es que nadie muere definitivamente mientras alguien le recuerde...

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