domingo, 13 de marzo de 2011

PUNTOS DE INFLEXION

Lo había escuchado miles de veces antes. Y muchas de esas veces, me había quedado en la cabeza con el interrogante de si acaso podía ser cierto. Tal vez porque nunca lo había vivido en primera persona. Historias que derrepente dan giros inesperados y empiezan a escribirse de otras maneras. Con otra tinta, con otros versos o con otra prosa, con nuevos dialogos, y otros monologos. Y me habia quedado con fragmentos y palabras dichas por otros:
" mi vida cambió en el momento que...." " este acontecimiento supuso para mi un punto y final...." " desde entonces nada volvió a ser lo mismo..." " ahora soy otra persona...." " hubo un antes y un después..." " pasé página..."

Paladeaba todas estas palabras externas, mientras pensaba si puede ser cierto que a lo largo de una vida pueda haber puntos de inflexión.
Y no hablo de momentos vitales que marcan un antes y un después en lo cotidiano. No me refiero a un nuevo trabajo, a nuevas oportunidades, o a nuevas etapas, a la perdida de algo o de alguien, al encuentro nuevo de algo o de alguien. No, no me refiero a los acontecimientos vitales que te hacen vivir de otra manera, sino a los que te hacen mirar las cosas de otra manera, e incluso ser y sentir de otra manera.


Arrastraba trozos de historia. Retales de vida mejor o peor hilvanados, soledades rotas por minutos de compañías, y compañías empañadas por minutos de soledades.
Como el que despliega un gran puzzle en medio del suelo, y se pasa gran parte del tiempo buscando las piezas que encajasen perfectamente unas con otras. Removiendo fichas. Jugando mis cartas. Haciendo birguerías para guardarme algun que otro as debajo de la manga que pudiese hacerme ganar una partida de enriquecimiento personal, cuando alguien me hacía trampas. Escribiendo historias imaginarias, e imaginando historias que ya habían sido vividas. Dando vueltas al prisma de lo cotidiano para tratar de verlo todo de miles de maneras diferentes.
Pero no conseguía pasar página. Cerrar un capitulo. Como el que termina un libro y lo deja en la estantería de los recuerdos, para solamente, mirarlo de vez en cuando, o buscarlo de vez en cuando.






Los puntos de inflexión. Ahora se que existen :-)

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